viernes, 13 de noviembre de 2020

ME EMBRIAGA TU GILIPOLLEZ

  -Embriágame con tu gilipollez -

Son las palabras que salen murmurando de tu boca mientras recorres los largos caminos de una ribera neblinosa.

Vas allanando un sendero que aparece tras dejar atrás los oscuros pasadizos que recorres los días en el que Venus te tienta en busca de sus placeres.

En ocasiones se solapan con el sonido del choque de aceros enfrentándose.


Vidas de hechiceros.


Para ser un gran mago tu espada está siempre presta a desenvainar como el más aguerrido de los guerreros.

Rápido a dejarse incitar por una mirada airosa que no contenga el abolengo necesario para deleitarse en tus formas. 


Me hablas de los hechizos que cargas en tu mochila, junto al vino, que aparecen en el diálogo tomando forma de mucosas blancas y gelatinosas que van aderezadas con el resto de alimentos que ya han sido saboreados. 

¿A que tú me entiendes? 

¿Sonríes? 

Se guardar discreto silencio de los ingredientes ponzoñosos que utiliza un hechicero.

Quién podría descubrir los códigos perversos y secretos que guardan nuestras palabras, siempre tan densas y profundas. 


Mientras te acompaño en el trayecto, no dejó de sujetar con fuerza mi esfera, sin intención de permitir que nadie me la arrebate, toma forma sobre el agua de la ribera como si se tratara de una simple pelota, amarilla, como no.

Tu ya sabes que yo siempre estaré allí, dos pasos atrás, detenida en los tiempos.

Puedo permanecer en latente espera, desesperar, pisotear mil orgullos, pero siempre presta para dejar testimonio de tus cuitas, como la mejor, la número uno. 

Porque ya sabes que no pretendo tenerte, ni necesitarte, simplemente permanecer siendo la preferida de la oscuridad. 

Y reposar tranquila en mi permanencia en lo más oscuro de mi cueva.



Desciendes del caballo y lo dejas pastorear mientras me convocas, me permites convertirme en la

trovadora que engalana tus gestas. 

Sabedor que las vestiré con esta imaginación llena de realidades que ponen letras a los sonidos difusos.

Donde no son los ojos los que ven ni los oídos los que oyen.

Acudo presta a tu llamada.


Yo estoy en el lugar donde siempre me encuentras cuando los envidiosos de los dioses te soliviantan arrancando tu furia.


Que osadía muestran algunos al posar sus pupilas mezquinas y cicateras sobre tu apostura !! 


No me importan tus razones, lo valioso es tu razón.

En ella aparece mi gilipollez vestida de sonrisa sujetando la ira de tu acero, hasta que recuerdas que no merece detener su valioso temple en tan baja estofa.


¿Cómo pretendes que el mundo que te envidia te comprenda? 

Temen a lo inmenso, porque es distinto a lo mediocre. 

Como debería tu magna pupila perderse un instante en sus tiempos? 

Acaso merecen ser vistos?


Y nos van curtiendo los años que llevamos recorriendo el mismo camino una y otra vez de aquí al infinito para regresar al principio donde todo es tan simple como un salto de fé.

No hay espacio para la duda en la certeza.


Aunque en mi vieja ancianidad yo ya llegaba curtida, desatando otra sonrisa.


No hemos ambos luchado en batallas de antaño ?

Viviendo pasiones sangrientas en el Peloponeso, misterios en el Egipto antiguo, perdidos y ansiosos en  espacios interestelares mientras buscamos sonidos musicales en batallas curtidas de tiempos


pasados y futuros.


Parecía un valioso libro el que me llevó a cruzar el río, desconocía entonces que su único valor consistia hallarte en el camino de la búsqueda.


Vamos avanzando mientras todos quedan atrás.

Un libro sin valor

Caballeros sin caballos

Magos sin hechizos


Creando un mundo propio donde los Dioses de Egipto se unen al Cid Campeador y viajan al futuro en naves intergalácticas donde te encontre a ti y a tu musicas variopintas jugando al golf.



A mí me embriaga tu música, me embriaga tu rabia, me embriaga tu risa, me embriaga tu juego, me embriaga tu gastronomía, los huevos y el pimentón.

No me embriagan los vinos.

Me embriagas tú. 


Mientras tú asciendes veloz como hechicero yo me quedo bordando, sacando los hilos a una vainica que de tanto tirar se hace doble.

Rimando un rap

Bailando una jota

Descubriendo el sonido de una flauta, de tambores africanos, de una armónica al filo de una guitarra de quejidos flamencos.


Nunca nadie podría acompañarte con tanta felicidad como yo siento de camino a tu destino, deseando
que no me necesites, pero recordándote que nunca olvides que me tienes.


Recuerda que desde el infinito yo soy la preferida.

Feliz día de Venus que la dicha te acompañe o lo haré yo.


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